Un mueble a medida no se resuelve de un día para el otro: hay una secuencia que conviene conocer antes de encargar, porque cada paso depende de lo que se defina en el anterior. Estos son los momentos que marcan el calendario del taller.
Aprobado el boceto, se corta la placa de 18 mm y se arma la estructura metálica. En paralelo se preparan los herrajes de cierre suave y se envía la parte de hierro a pintura poliuretánica al horno, que se hace por fuera del taller y suma unos días al cronograma. Si el cliente cambia medidas después de aprobar el boceto, el calendario se corre, así que ese paso conviene cerrarlo con cuidado.
La fabricación se completa en un plazo de tres a cinco semanas según el acabado. La última etapa es la instalación en el ambiente, donde se resuelven los ajustes finos: nivelación de patas, tapas de cierre en huecos irregulares y verificación de que las puertas y cajones abran sin rozar. Recién ahí el mueble queda terminado.